Cañamares ¿? / Cuenca, 14-03-1528

Canónigo de la catedral de Cuenca, fundador del colegio de Monte Olivete en la Universidad de Salamanca y de la capilla de Santa María y de Todos los Santos, en la catedral de Cuenca. Estudió probablemente en la Universidad de Salamanca, donde logró el título de bachiller en Decretos y residió durante un tiempo en Roma, hasta que en 1479 logró la canonjía en Cuenca, fijando su residencia en las hoy denominadas Casas Colgadas, en cuyo sector dedicado a Museo de Arte Abstracto se encuentra su escudo en una de las paredes, dividido en cuatro cuarteles, el primero una banda, en el segundo una concha, en el tercero una flor de lis y en el cuarto tres ramos o espigas alusivas a su apellido.

Escudo del canónigo González de Cañamares, en las Casas Colgadas de Cuenca

Miembro de una familia de conversos judíos, de posición desahogada y cultura sólida, fue hombre de iniciativas y carácter, por lo que pronto sintió el deseo (y la vanidad) de tener su propia capilla en la catedral, intentándolo en el claustro antiguo pero finalmente, hacia 1490, lo hizo en la girola, que entonces se estaba transformando, a la que dio el título ya indicado al comienzo y en la que se encuentra instalado un bello retablo hispano-flamenco alusivo a esa advocación. En 1508 llevó a cabo la fundación en Salamanca de un centro formativo para sacerdotes, el popular Colegio de Monte Olivete, al que enviaba como becarios a jóvenes estudiantes de la Serranía de Cuenca interesados en seguir la carrera sacerdotal y a los que pretendía ofrecer una adecuada preparación intelectual. El canónigo, sin duda un excelente ejemplar de hombre del Renacimiento, prestó también atención a las letras y aunque no se conserva ninguna obra suya hay varias referencias de trabajos en los que intervino, como un Breviario conteniendo los ritos propios de la Iglesia de Cuenca, un Oficio Diurno elaborado durante el obispo de Diego Ramírez de Villaescusa y quizá un Manipulus impreso en 1528  por Francisco Alfaro, citado por Paloma Alfaro y que bien puede ser el primer trabajo salido de una imprenta en Cuenca y del que se conserva un ejemplar en la Biblioteca Nacional. En algunos textos se menciona al canónigo como obispo de Albarracín pero su nombre no figura en el episcopologio de la diócesis que entonces se titulaba de Segorbe-Albarracín.

Referencias: Paloma Alfaro Torres, La Imprenta en Cuenca (1528-1679). Madrid, 2002; Arcolibro, p. 36 / Miguel Jiménez Monteserín, Diccionario Biográfico Español, Real Academia de la Historia / Mateo López, Memorias históricas de Cuenca y su obispado. Edición de Ángel González Palencia. I) Cuenca, 1949, p. 270

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