Cuenca, 30-09-1909 / Madrid, 06-01-2005
Nació en la calle Alfonso VIII, en una casa en cuya fachada una placa recuerda que en ella vivió su hijo, José Luis Coll. Se crio en el seno de una familia católica y conservadora. Hizo la carrera de Magisterio que ejerció solo durante un breve periodo. Al terminar la guerra civil se vio obligada a huir al exilio, dejando al niño al cuidado de sus abuelos. A través de una accidentada huida, llegó a Gerona y pudo cruzar los Pirineos hasta llegar a Le Boulou. Había contraído matrimonio con Mario Coll, miembro del Partido Republicano de Lerroux, con quien convivió durante cinco años, hasta que falleció en 1933, dejándola con dos hijos, José Luis y Mario. El matrimonio se instaló en Madrid, pero al enviudar volvió a Cuenca a casa de sus padres, a la vez que obtenía destino como maestra, primero interina en Fuente de Pedro Naharro y luego en Carrascosa del Campo, lugar en el que, según ella misma ha relatado, se le despertó la conciencia social al ver la situación verdaderamente penosa en que vivían las clases populares vinculadas al trabajo en el campo, lo que la llevó a incorporarse a las filas del Partido Comunista. Los sábados volvía a Cuenca, a pasar el fin de semana con sus hijos mientras esperaba que le concedieran una plaza fija en alguna escuela de la capital. Sin embargo, al proclamarse la II República le surgió la oportunidad de ir a trabajar a un puesto oficial en Madrid, en el ministerio de Instrucción Públicca y lo hizo, matriculándose en la Universidad para hacer la carrera de Filosofía y Letras.
El golpe de Estado del 18 de julio de 1936 la sorprendió en Segovia, de donde pudo escapar a Francia en lo que fue una auténtica odisea aventurera, que culminó volviendo a entrar en España para llegar a Cuenca y poder ver a su familia, incorporándose a un puesto de trabajo como directora de las colonias infantiles en que se atendía a los hijos de soldados enviados a combatir en el frente. Al acercarse los días en que parecía inevitable la victoria de Franco, huyó a Cataluña donde conoció a Salomón Helbert, un brigadista internacional argentino que había estado luchando en la guerra española. Ambos pasaron a Francia y contrajeron matrimonio, del que nació su hija María Teresa, emprendiendo el camino del exilio, para afincarse en Argentina, donde actuó como traductora del francés al castellano y escribió varias novelas, biografías y adaptaciones de obras clásicas, además de tener un cuarto hijo, Carlos.
En ese periplo vital y aventurero, tuvo la oportunidad de conocer a buen número de intelectuales, desde Rafael Alberti a Pablo Neruda pasando por Louis Aragon, todos ellos miembros activos en las relaciones con los españoles de la diáspora.
A la muerte de Franco regresó a España, se le reconoció su plaza de maestra y volvió a ejercer la docencia antes de jubilarse. Años después de morir se publicó su autobiografía, Años para no olvidar (2022), por iniciativa de su hija María Teresa.
Es difícil localizar los títulos escritos por ella y editados, porque utilizaba distintos nombres, como Angustias Garcés o bien firmaba como A.G. Usón. Entre los títulos que he podido localizar se encuentran una biografía de Nelson, editada en Buenos Aires, sin año; la traducción al castellano de J.J. Rousseau, de Emile Faquet (Buenos Aires, 1945), Los mejores cuentos de Andersen, narrados por Angustias G. Usón (Buenos Aires, 1947). Como Angustias Garcés escribió entre otras Napoleón y Carlomagno, mientras que las versiones noveladas de La dama boba y Fuenteovejuna, de Lope de Vega, aparecieron bajo la firma de A. G. Usón.
Referencias: Angustias García Usón, Años para no olvidar. Madrid, 2024, Qurtuba / Esther Barrachina y Judith Moris Campos, “Angustias García Usón”; en Diccionario bibliobiográfico de los escritores, editoriales y revistas del exilio republicano de 1939; Sevilla, 2017; Renacimiento, II, pp. 441-442 / Luz González Rubio, “Angustias García Usón”. La Tribuna de Cuenca, 16-10-2024, p. 24 /
