FRANCISCO DE PAULA LEÓN MELER
Cuenca, 1927 / Guadalajara, 25-08-2010
Arquitecto en el que coincidieron una profunda dedicación a la construcción moderna, que intentó dignificar, a la vez que una decidida preocupación por la edificación histórica, especialmente hacia la catedral de Cuenca, que estudió detenidamente y sobre la que publicó un volumen del máximo interés. Se tituló arquitecto por la Escuela de Madrid en 1954, doctor arquitecto en 1961 y técnico urbanista ese mismo año. Por acuerdo de la Comisión Municipal Permanente del Ayuntamiento de Cuenca del 15-06-1960 fue nombrado arquitecto municipal en propiedad. Intervino activamente en la fase final de la reconstrucción de las Casas Colgadas, terminando el trabajo iniciado por Fernando Alcántara y poniéndolas a punto para su apertura como restaurante y museo. Posteriormente fue arquitecto del Instituto Nacional de la Vivienda, y al formarse la Comunidad Autónoma pasó a integrarse en la Consejería de Política Territorial y de la Consejería de Cultura de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha hasta su jubilación en 1992. Por encargo de la Jefatura Provincial del Movimiento y a través del Patronato para la Mejora de la Vivienda Rural redactó unas “Normas de orientación para las obras en núcleos de la provincia de Cuenca” (Cuenca, 1976). En 1987 fue nombrado académico correspondiente de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y formó parte de la Comisión provincial del Patrimonio Histórico-Artístico, desde su creación en 1962.
A lo largo de su carrera, dejó una huella profunda en la arquitectura conquense. Fue redactor del proyecto de declaración patrimonial del casco antiguo de Cuenca como Ciudad de Interés Histórico y Pintoresco en 1962, autor del Plan de Ordenación Municipal de 1963 junto a Julio Cano Lasso y Alejandro Blond, y responsable del tramo final de la rehabilitación de las Casas Colgadas para albergar el Museo de Arte Abstracto Español, una intervención reconocida por su sobriedad y precisión técnica.
Entre sus obras más representativas figuran el Poblado Obispo Laplana (Las 500), los polígonos residenciales de San Antonio y La Paz, numerosas edificaciones en localidades de la provincia como Iniesta, Quintanar del Rey, Tomelloso o Corral de Almaguer, así como proyectos docentes, culturales y religiosos, entre ellos el Colegio Menor María de Molina, el Hostal Cortés, la Capilla de La Merced o la restauración de las iglesias de Santa Cruz en Carboneras de Guadazaón y de Nuestra Señora del Sagrario, en Garcinarro.
Su arquitectura, rigurosa y contenida, combina la funcionalidad con un lenguaje plástico de gran riqueza expresiva, donde los juegos de planos, volúmenes y texturas otorgan a cada obra una identidad reconocible. Perteneciente a la generación de arquitectos de la Escuela de Madrid junto a Javier Carvajal, Antonio Lamela o Cano Lasso, supo trasladar a Cuenca los principios de una arquitectura moderna, respetuosa con el entorno histórico y sensible a la tradición local, consiguiendo que la construcción funcional para edificios de escaso brillo artístico (mercados, colegios, bloques de viviendas) ofreciera un resultado final digno y acomodado al entorno en que se edificaron.
Al final de su vida dio a la imprenta una obra muy interesante, seguramente poco reconocida, pese a su valor intrínseco como ayuda eficacísima para un mejor conocimiento de la arquitectura de la catedral de Cuenca: Apuntes sobre el gótico de Cuenca en su catedral (Toledo, 2006). El libro es, además, muy curioso desde el punto de vista tipográfico, porque incluye dos aspectos poco usuales: el dibujo (y no la fotografía) para recoger los aspectos del edificio, permitiendo así al autor ofrecer imágenes ideales y no reales incluso de lo que la vista no puede percibir; y acompañarla de un texto manuscrito, muy bello, no realizado con mecanismos de impresión. Francisco León era, desde luego, un excepcional conocedor de la catedral de Cuenca, capaz de comentar (tras haberlos estudiado a fondo) cada uno de sus detalles. Probablemente su gran aportación haya sido establecer de una manera terminante que el templo conquense no tiene nada que ver con el estilo gótico anglo-normando, que desde la atribución original de Lampérez viene siendo repetido con singular inconsistencia por los autores amigos de tópicos, sino gótico arcaico, como corresponde al primer templo gótico levantado en España. Posteriormente aún publicó un segundo libro La memoria del dibujante (Cuenca, 2019; en colab. con Isidoro González).
Parte de sus trabajos fueron expuestos en el año 2019 en el Centro Cultural Aguirre de la ciudad de Cuenca. En el mes de noviembre de 2025 el Colegio de Arquitectos de Cuenca ofreció una exposición del trabajo realizado por Francisco León Meler, incluyendo planos, dibujos y maquetas que reflejan muy bien tanto su capacidad técnica como su habilitad para el dibujo y la capacidad para interrelacionar arquitectura y ambiente.
