NICOLÁS CABAÑAS PALOMO
Cuenca, 03-02-1871 / Cuenca, 16-02-1948
Músico y compositor. Nacido en el seno de una familia modesta, pronto mostró una capacidad innata y precoz para la música, vocación que muy joven empezó a desarrollar, estudiando en Cuenca a la vez que actuaba como organista en la antigua Capilla de Nuestra Señora de la Esperanza. Becado por la Diputación con 900 pesetas anuales para estudios de conservatorio por acuerdo de 5 de noviembre de 1887, se inscribió en Madrid en la Escuela Nacional de Música y Declamación. Regresa a Cuenca y efectúa diversos trabajos (entre otros, el de pianista en el Círculo de la Constancia) hasta acceder al puesto de director de la Banda de Música Provincial por acuerdo de la Diputación adoptado en sesión de 02‑12‑1898. En 1921 oposita a la dirección de la reorganizada Academia y Banda Municipal de Música de Cuenca, consiguiendo la plaza. Ese periodo de asentamiento profesional se ve turbado por una amarga vida familiar, situación marcada por la sucesiva muerte de varios de sus hijos pequeños y el abandono del hogar por parte de su esposa, en 1922. En 1931 es nombrado subdirector de la Banda, como ayudante de Jesús Calleja, manteniendo el cargo hasta su jubilación, en 1945, pese a que, al término de la guerra civil, en 1939, se le abrió un expediente de depuración política que se canceló sin consecuencias para él. Experimentado pianista, espíritu inquieto, promotor de grupos locales, compositor de raíces conquenses, en especial de marchas procesionales, de las que escribió un amplio repertorio: El Descendido, Christus Muerto en la Cruz, La Palma de San Juan, Marcha nº 19, Miércoles Santo, Aún vives, ¡Padre Nuestro!, ¡No te olvido!, Dolor de Madre, Paz y Caridad, Beso traidor y, sobre todo, San Juan (1927), dedicada al Evangelista del viernes santo en la madrugada, no solo la más popular de todas las suyas sino auténtico leitmotiv sonoro de la Semana Santa de Cuenca, de obligada interpretación al final de todos los conciertos temáticos que tienen lugar. A pesar de la fecha de composición, fue después de la guerra civil, a partir de 1942, cuando fue alcanzando un progresivo reconocimiento popular hasta alcanzar las dimensiones que hoy tiene en el reconocimiento colectivo, quizá porque, como escribió Luis Calvo, es como “una luz verde de terciopelo en el amanecer del día de penitencia”. Gracias a esa popularidad de su obra más emblemática, el maestro Cabañas se ha convertido en un auténtico icono de la Semana Santa de Cuenca. Para el maestro Cabañas, Federico Muelas tuvo elogiosas palabras en uno de sus periódicos artículos en Diario de Cuenca: “Don Nicolás fue, como Pradas, como Chullas, como Cuesta, como Ortiz, como los Rubio, como tantos y tantos, un ser nacido para la música, malogrado en los altos designios, que de sus facultades se pudiera esperar, por culpa del torpe ambiente conquense frente a la auténtica excepción”, aludiendo al hecho de que el músico estaba dotado con posibilidades técnicas superiores a lo que era posible poner de manifiesto en el ambiente provinciano en el que eligió permanecer. Cuentan las crónica que el entierro del maestro Cabañas fue una extraordinaria manifestación de duelo popular, en el traslado del cadáver desde su casa en Carretería hasta la iglesia de la Virgen de la Luz. En 1995, por iniciativa de la Asociación Hoces Nazarenas, se grabó un compact-disc con 12 marchas interpretadas por la Asociación Musical Moteña, dirigida por Jaime Charco, con un estudio biográfico a cargo de Fernando J. Cabañas quien califica al maestro Cabañas como “hábil pianista fue, además de un gran director de bandas, un incansable compositor al que desde siempre le preocupó la vigencia, en el seno de las agrupaciones bandísticas que dirigió, de un repertorio vivo y entroncado con la sociedad de su ciudad y de su tiempo”. En el año 2019, sus nietas donaron parte de su obra al Archivo Histórico de Cuenca, en la que se incluían fotografías familiares y partituras, entre otros objetos.
Referencias: Fernando J. Cabañas Alamán, “Nicolás Cabañas Palomo (1871-1948): el eco irrepetible”. La Tribuna de Cuenca, 11-11-2025, p. 24
