HISTORIA DE LA ESCUELA DE MAGISTERIO

Clotilde Navarro García

Cuenca, 2021. Ediciones de la Universidad de Castilla-La Mancha; 286 páginas

            175 años de una historia vinculada íntimamente a la ciudad de Cuenca y a su provincia, quedan recogidos en las 286 páginas del libro que Clotilde Navarro, Doctora en Ciencias de la Educación y profesora titular de la Facultad de Educación de Cuenca hasta su jubilación, ha dedicado para compendiar tan dilatado periodo de tiempo en el que el centro, establecido en 1846 como Escuela Normal de Magisterio, ha sido un elemento fundamental en la vida educativa, cultural y social de la provincia y de la capital, al formar en sus aulas a docenas de generaciones de estudiantes que luego, como maestros, tuvieron a su cargo la educación de miles de niños. Durante ese largo periodo, las Escuelas de Magisterio, una exclusivamente masculina, otra solo femenina, hasta que finalmente se produjo la unificación de ambas en un solo centro, dieron lugar en sus aulas a la formación de miles de maestros que ejercieron su profesión en media España, especialmente en las provincias mediterráneas y andaluzas además de en Madrid. Proceso que culminó finalmente con la transformación de estos estudios en Facultad universitaria.

            La obra es el resultado de un dilatado proceso de investigación en el que la autora ha ido compaginando las tareas docentes en las aulas del centro con la búsqueda minuciosa en los archivos siguiendo paso a paso el devenir de la institución, al compás que evolucionaban los criterios pedagógicos y la legislación aplicada a este tipo de estudios, de manera que en buena medida nos encontramos ante una historia completa del proceso educativo en España, si bien referido singularmente a la provincia de Cuenca, de manera que tras un capítulo inicial, dedicado a sintetizar los orígenes en la formación de maestros se da lugar al periodo inicial, en el que se recoge el complicado desarrollo de los criterios y la normativa legislativa que finalmente habrían de dar lugar al nacimiento de la Escuela Normal, primero solo para maestros, a la que al término del siglo XIX se añadió la reservada a mujeres. En esa evolución hay, como suele ser habitual, momentos de calma con otros de inquietud, siempre al azar de los criterios políticos que en algunos momentos amenazaron con la misma existencia de los centros, incorporados a los Institutos de Bachillerato, hasta que finalmente pudieron quedar estabilizados. En esa evolución ocupa un lugar muy importante la precariedad de los edificios que fueron utilizados para la función docente, hasta que en tiempos de la República, y por iniciativa del director general, Rodolfo Llopis, que había sido profesor de Geografía en la Escuela Normal de Cuenca, se pudo construir un nuevo y magnífico edificio docente.

            A partir de ahí, la autora va desgranando los diversos periodos por los que pasó el centro, con el siempre complicado episodio de la depuración sufrida por muchos de los profesores después del conflicto bélico hasta entrar finalmente en la etapa que habría de marcar la consolidación de los estudios de Magisterio y su transformación en facultad universitaria, lo que llevó consigo el traslado a un nuevo edificio, construido de nueva planta en el campus de Cuenca. En ese moderno espacio se asentó la Escuela de Magisterio, según la nomenclatura antigua hasta esperar que llegara el momento de asumir un nuevo contenido, no solo nominativo, para pasar a ser Facultad de Educación y con esa perspectiva ajustada a los tiempos actuales el centro formador de maestros de Enseñanza Primaria continúa desarrollando una labor ejemplar asentada en más de un siglo de historia.

            El libro ha sido coeditado por la Universidad de Castilla-La Mancha y la Diputación Provincial de Cuenca y cuenta con un prólogo de Ángel Valiente Poyatos, antiguo alumno de la Escuela de Magisterio y posteriormente delegado de la Junta de Comunidades en Cuenca y un epílogo a cargo de Martín Muelas Herraiz, que durante 28 años fue director del centro y luego el primer decano de la Facultad.