Mayte Cuevas ha dado el salto desde el anonimato, el trabajo silencioso sin airearlo, a salir a la luz y hacer pública su vocación intima. Pintó, leyó, escribió y creó durante toda su vida sin necesidad de darlo a conocer. Hasta ahora, en que los hijos, ya mayores, abandonaron el hogar familiar y entonces ella decidió que ya no era suficiente con guardar en un cajón las historias que había estado escribiendo. Y decidió publicarlas. Madrileña de nacimiento llegó a Tarancón al contraer matrimonio y en la ciudad sigue residiendo.
Mayte Cuevas tiene ahora 65 años y se siente plenamente activa. Vinculada a la Asociación de Amas de Casa Luisa Sigea, en ese ambiente empezó a escribir poesía, ganó concursos, ilustró el libro “Poemas, poesías, recuerdos” en 2003 y siguió pintando todo lo que se le ocurría, en todas las técnicas y sobre todos los temas. Y luego dio el paso, con un pretexto sencillo: regalarle algo a su nieta Elsa y pensó que una buena idea sería un cuento. Así nació “Se llama…”, un cuento para niños de cero a tres años que Mayte escribió e ilustró con la libertad de quien nunca estudió la técnica, pero conoce la esencia. Ha presentado su obra en la biblioteca Luis Rius y ha sido tan favorable la acogida que todos la animan a que siga por ese camino y haga más cuentos.
(Fotografía: Álvaro Fernández, La Tribuna de Cuenca)
