JOAQUÍN OLMEDILLA GARRIDO
Vellisca, 25-09-1798 / Madrid, 05-05-1875
Tras una juventud anodina como oscuro funcionario, emprendió con grandes esfuerzos los estudios que habrían de conducirle a obtener el título de licenciado en Farmacia el 4 de marzo de 1825. Tras concluir la carrera en la Universidad de Madrid, ingresó en el Real Colegio de Farmacéuticos (1835) e inmediatamente ocupó cargos de responsabilidad, como el de secretario segundo (1836) y secretario primero (1837). Abrió establecimiento en la capital, la Farmacia Victoria, con singular fortuna, que acompañó de una activa labor literaria y divulgadora de cuestiones físico-químicas, tanto en periódicos profesionales como en libros. Fue secretario del colegio profesional y en 1837 fue nombrado miembro de número de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, para cuyo ingreso leyó un discurso titulado “La teoría de los átomos”. En 1842 estableció una fábrica de loza y productos cerámicos, en la que quiso aplicar algunos conocimiento que había obtenido en sus viajes por Europa.
Escribió de manera abundante artículos divulgativos en la prensa profesional, por lo general relacionados con los métodos de preparación de productos químicos y que encontraron acogida en la páginas del Boletín de Medicina Cirugía y Farmacia (1836- 1844) y de la Revista de Medicina y Farmacia Práctica, General e Industrial (1851). Son artículos breves, sin florituras literarias, con un carácter claramente informativo, firmados sólo con las iniciales, J. O. Tradujo al castellano algunos trabajos extranjeros y colaboró de manera activa en el Diccionario de Farmacia que editó el Colegio de Farmacéuticos de Madrid en 1865.
En el terreno profesional, en la capital de España abrió la ya citada Farmacia Victoria, a dos minutos de la Puerta del Sol, en la calle Victoria, número 6, que gozó de una amplia popularidad. Cuando falleció, la propiedad del establecimiento pasó a su viuda, Joaquina Puig, actuando como regente su hijo, Joaquín Olmedilla Puig, que asumió la propiedad en 1891, quien la mantuvo hasta su venta definitiva, en 1903. Por cierto, que el hijo fue también un prestigioso farmacéutico, autor de más de un centenar de obras de esta especialidad.
Referencias: Antonio González Bueno, Diccionario Biográfico Español. Real Academia de la Historia / José Torres Mena, Noticias Conquenses. Madrid, 1878; p. 801.
