González-Blanco y Moro, Andrés

Mieres, Asturias / Ciudad Real, 30-12-1895

Inspector de Primera Enseñanza en Cuenca, que tuvo a su cargo el discurso inaugural de las Escuelas Aguirre, el 30 de noviembre de 1886, que fue impreso en un folleto en Cuenca, ese mismo año. Fue el padre del novelista e investigador Andrés González-Blanco y de los también escritores Edmundo y María Dolores, esta última nacida en Cuenca.

Los González-Blanco descendían de una casa de humildes campesinos del valle de Cuna, donde los padres, Tomás y Teresa, tuvieron once hijos, el menor de ellos precisamente Andrés, que, siguiendo una costumbre frecuente en aquellos años, quedó bajo la protección de uno de sus hermanos mayores, cura en el pueblo de Viodo,  encargado de mantenerlo y darle estudios. Gracias a él, inició en Oviedo los cursos de maestro elemental y terminó en la Escuela Normal Superior de Madrid el año que le faltaba para graduarse como educador de niños sordomudos y ciegos. En Luanco estuvo quince años, como profesor de Instituto y director de aquella Escuela Modelo, y allí se casó con María del Carmen Gutiérrez, época en la que mantuvo una cierta actividad como poeta, orador y escritor de libros de texto escolares, hasta que obtuvo la plaza de Inspector de Primera Enseñanza en Cuenca.

Además del mencionado discurso inaugural de las Escuelas Aguirre tres años más tarde publicó Fábulas y cuentecitos morales para niños (1889), además de una Ortografía teórico-práctica, que contenía las reglas antiguas y nuevas dictadas por la Real Academia añadidas de otras normas usuales experimentadas por él mismo en la práctica de la enseñanza y una Nueva Gramática castellana, con un método racional teórico-práctico de la lengua que durante mucho tiempo fue empleado profusamente en las escuelas de todo el país.

Referencias: Ernesto Burgos, “Los González-Blanco, escritores de cuna”; La Nueva España, Oviedo, 02-04-2013.