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Editorial Olcades

Editorial Olcades: el portal de las letras en Cuenca

PRIEGO, ENTRE LA ALCARRIA Y LA SERRANÍA

PRIEGO -
 

         Hay una discusión larga y antigua, quizá permanente, entre quienes defienden la adscripción de Priego a la Serranía o a la Alcarria, pues entre ambas comarcas naturales se encuentra situada y de las dos posee y recibe características que ayudan a definir la adscripción a uno u otro territorio. Es indudable que los espacios serranos están al lado mismo del caserío urbano, con la poderosa presencia de la hoz que forma el río Escabas, y el mismo río considerado como integrante del paisaje con pleno derecho, con un pasadizo abrupto al que la voz popular dio un título muy expresivo, el Estrecho del Infierno, para calificar el durísimo camino, hoy suavizado, que paralelo al cauce se adentra en el roquedo camino de Cañamares. Pero no es menos cierto que junto a ese carácter se encuentra la dulzura alcarreña, que aporta olivos y mimbreras junto con un sentimiento literario que forma parte esencial de la historia eterna de Priego, con episodios de considerable importancia.

         El núcleo ocupa un promontorio resultado del lento trabajo del río Escabas. El caserío queda así en posición elevada mientras a sus pies, en la hondonada profunda, discurre su cauce el río que riega la amplia y hermosa vega. Priego se encuentra a la entrada del valle que forma el río, protegiendo y defendiendo así todos los accesos a la Serranía. De la antigua muralla sobrevive solamente el torreón de Despeñaperros. En esa entrada se alcanza, de un primer vistazo, un concepto generalista sobre lo que es Priego, situado en un farallón rocoso protegido naturalmente por el río, con la iglesia de San Nicolás de Bari con una singular torre cuadrada de influencia italianizante destacando sobre los tejados y ese solitario torreón, última señal visible de un tiempo definitivamente desaparecido.

       La ciudad de Priego (lo es desde 1894) posee un casco urbano con dos sectores muy diferenciados, a pesar de que la rapidísima transformación de los últimos años ha ido eliminando las señales delimitadoras. El Priego medieval era un recinto amurallado, que forma la que podemos denominar parte alta de la población, pero de aquella muralla sólo permanece hoy la Puerta de Molina, a partir de la cual se puede adivinar la estructura antigua, en torno a la plaza de la Batalla de Lepanto, que debió hacer las funciones de plaza mayor y mercado. Cerca de ella, la plaza de San Juan articula el recorrido urbano hacia las ermitas del extrarradio y las eras altas.

      Esta disposición inicial empezó a ser transformada cuando la todavía villa alcanzó importancia política y administrativa al situar aquí su residencia señorial los condes de Priego. La construcción de su palacio, el trazado de una nueva plaza mayor -la actual de Los Condes de Priego- y la renovación de la iglesia inmediata, trasladó a la parte baja el centro de interés comercial. Para comunicar ambas zonas urbanas se trazó la calle Larga, precisamente a través del arco de la Puerta de Molina. Actuación que se vio complementada con las construcciones de numerosas casas señoriales, bien por familias pudientes o por familiares de la Inquisición.

        Hoy, el elemento urbano fundamental sigue siendo la plaza mayor o de Los Condes de Priego, que tiene una configuración aproximadamente rectangular, con cuatro salidas de calle en distintas direcciones, dominada por la señorial presencia del Ayuntamiento y la existencia de edificaciones barrocas de construcción popular.

        El conjunto urbano del Priego histórico es bastante desordenado y anárquico, lo que proporciona indudable encanto al recorrido por estas callejas y plazuelas en las que, sin embargo, se encuentran más espacios arruinados de los que sería conveniente, pero el agudísimo proceso de despoblación sufrido por la ciudad ha llevado consigo un importante abandono de la edificación consolidada hace apenas cien años. Lo que no es obstáculo para valorar la importancia de este bello enclave alcarreño-serrano.