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Editorial Olcades

Editorial Olcades: el portal de las letras en Cuenca

BARCH´ÍN DEL HOYO. UN ESCONDIDO PALACIO SEÑORIAL MANCHEGO

BARCHÍN DEL HOYO -
 

            A veces abusamos -yo también, desde luego- de apelaciones un tanto rutinarias a “lo desconocido”, “lo olvidado”, con aplicación directa a pueblos y lugares que, en realidad, están al alcance de la mano, requiriendo apenas un pequeño esfuerzo para ir a verlos o conocerlos. Es cierto que, en la situación hacia la que ha derivado nuestro mundo, empeñado en seguir las pistas marcadas por las grandes líneas de comunicación –autopistas, autovías, trenes de alta velocidad, aviones que ponen más cerca Londres y Nueva York que un pueblo de aquí al lado- los pequeños lugares carentes de esas virtudes van quedando cada vez más al margen, como puntos perdidos en el mapa, indiferentes al interés del colectivo turístico. Y como el gremio educativo tampoco parece estar por la labor, agobiado sin duda por otras graves preocupaciones, una sombra de silencio o desconocimiento va extendiéndose por tantos sitios que deberían merecer una mirada amistosa de vez en cuando.

           Barchín del Hoyo no está en ninguna encrucijada de caminos ni a tiro de piedra de otros sitios de tronío. Al pueblo hay que ir aposta, con toda la intención del mundo, buscando la incómoda carretera que cruza las últimas estribaciones de la Serranía ante de alcanzar las llanura manchegas. Por ella se alcanza un lugar cargado de historia, sobre todo la vinculada a la Fuente de la Mota y adornado con un exquisito cuidado en todo lo que corresponde al municipio (ya saben: limpieza, orden en las calles, buena pavimentación), lo que permite valorar mejor el patrimonio local, escaso pero muy expresivo.

            La Fuente de la Mota es, inicialmente, lo que se nombre indica, o sea, un manantial de sólido prestigio antiguo cuando los seres humanos y los animales debían acudir a esos pilones en busca del líquido potable. Ahora es algo más, porque a su lado, en lo alto de un promontorio, se encuentra lo que queda de un poblado ibero vinculado a la explotación del hierro, unos tres siglos antes de Cristo, habitado por unas 300 personas, según puede calcularse por el trazado de calles y restos de viviendas. La investigación avanza con la lentitud propia de estos casos, más ahora en que los dineros, tan escasos, faltan siempre para cuestiones culturales pero nunca para fanfarrias, festejos, carnavales y fuegos artificiales. Así nos luce el pelo habitualmente.

            Pero no es de eso de lo que quería hablar hoy, aunque es tema interesante, suficiente para generar literatura viajera, sino de uno de los elementos urbanos más singulares no sólo de Barchín del Hoyo (que tiene varios, incluido el elegante Ayuntamiento y la vistosa iglesia parroquial) sino de los pueblos situados en el entorno más inmediato y no es otro que una soberbia casa palacial a la que se conoce indistintamente con el nombre tradicional de los Zapata de Perea o el más moderno de los Melgarejo. Es un edificio de auténtica solera, dentro de la habitual severidad sin excesivos adornos que es propia de la arquitectura de nuestra tierra, en la que no suele haber espacios para alfeñiques decorativos. Aquí manda la piedra, el trazado rectangular, la severa portada adintelada, el reparto regular de las ventanas, todas ellas protegidas por las imprescindibles rejas de forja castellana. Construido en el siglo XVI y reformado en el XVIII, el edificio forma parte de una amplísima finca que aún conserva sus utilidades agropecuarias, con las convenientes dependencias para los trabajadores, organizadas en torno a un patio de carácter popular, cuya fachada principal, la que da a la plaza, se forma mediante el palacio, de dos plantas, perfectamente conservado y es una alegría poder decirlo y no lamentar cuestiones ruinosas. En la tranquilidad cotidiana del pueblo, donde cada cual va a lo suyo, como es cosa normal, el paseante de sus calles puede entretenerse sin prisas en la contemplación de esta auténtica joya del barroco civil conquense, sobrio en su trazado elemental con los imprescindibles toques de adorno correspondientes al señorío de quienes impulsaron su construcción.

Cómo llegar

Barchín del Hoyo se encuentra en la carretera CU 7141, que cruza entre Valera de Abajo y Olmedilla de Alarcón, situadas ambas en la CM 2100..

Alojamiento

Casa Rural Rincón de Luz. Calle de la Arena, 52; tl. 606 157 858

Casa Rural El Olivar. Calle Don Luis, 15; tel. 969 203 008, 693 731 445. Tiene restaurante propio